INTERNACIONAL

Proliferan las campañas negativas en la política española

Como eliminar un perfil falso de un candidato en Facebook, luchar contra memes virales en Whatsapp o contrarestar foros o vídeos que exhiben el pasado oscuro de candidatos entre algunas de las prioridades entre las formaciones políticas

En España existen 3.000 políticos profesionales con algún cargo relevante (cifra que incluye a los 1.268 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados provinciales, 139 responsables de cabildos insulares, las 50 principales alcaldías y 500 cargos públicos entre gobierno central y autonómicos)  1 de cada 2 tiene al menos 1 contenido perjudicial indexado en el top 10 de Google. Se trata de un problema emergente fruto de la actual Sociedad de la Información y el actual clima de crispación política que se vive en España. En Youtube han proliferado vídeos en los que Rajoy no habla bien inglés, o aquellos de tipo conspiroparanoico en los que se alude al origen o pasado de algunos líderes, tampoco faltan memes virales en whatsapp, montajes fotográficos o vídeos de candidatos tropezando o exhibiendo algún tipo de carencia personal, académica o cultural.

Los ataques reputacionales en política tienen su origen en EEUU, ya en 1828 el demócrata Andrew Jackson y su rival político Quincy Adams encarnizaron una lucha desmedida por el poder. Desde esa época hurgar en el pasado de candidatos, buscar infidelidades, escándalos sexuales o facturas sin pagar se ha convertido en una tradición por parte de lobbies y detractores políticos. En España los precedentes empiezan en 1986 con el vídeo del Doberman publicado por el PSOE, desde entonces los partidos no han dudado en publicar vídeos destinados a recopilar los aspectos más negativos de los candidatos, en ellos se difunden lapsus, tropiezos, declaraciones desafortunadas o supuestos vínculos con actividades ilícitas.

Es durante la campaña y precampaña electoral cuando se intensifica el fenómeno, afirma Francisco Canals, periodista y director de Identidad Política.com consultora especializada en defender a marcas políticas ante ataques reputacionales en campaña y precampaña. 1 de cada 2 políticos ya sufre al menos un contenido perjudicial indexado en el TOP 10 de Google y es que Internet tiene cada vez más capacidad para hablar de todos nosotros al margen de que nos guste o no, los 250 algoritmos de Google rastrean la información aplicando criterios como el de la variedad, la antigüedad o la popularidad. En las semanas previas al 26J ya se multiplica el número de comentarios negativos, expresiones ofensivas e insultos de todo tipo contra candidatos.

En nuestro país proliferan empresas especializadas en la lucha contra estas malas prácticas, su función es intermediar ante los proveedores y portales de Internet para lograr la eliminación de contenidos perjudiciales, en otros casos se dan de baja perfiles clonados o falsificados o se solicita la baja de sitios web donde se publican delitos contra el honor. Los políticos viven con ansiedad estos contenidos y se convierten en un tema tabú de los que raramente hablan en público. El fenómeno ha dado pie a todo un amplio abanico de términos antes desconocidos pero que ahora forman parte de la vida política < la Pena del Telediario > , < los ataques de denigración en prensa >, < la pena de Google > o la < reputación digital política >

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